Obreros de los días. Miran a los ojos de los que bailan sus pensamientos en el aire. Giran hacia las hojas, las observan verdes, incitadoras con el movimiento que el aire les proporciona, los llenan de oxigeno y de perfume. No es perfume a flor, es perfume a vida. Pulsando en cada sujeto, sujeto planta, sujeto amante, sujeto almacenero. Los sujetos que hay que identificar si son los obreros de los días, construyendo una sonrisa, mirando una pan al cortarlo y pidiendo que se cruce alguien con quién entablar una semi conversación bien arraigada a la boca, que pide soltar esas palabras que le gusta pronunciar. Construyendo toneladas de sentimientos, conglomerandolos en ladrillos y dejándolos en alguna pared que construye la piel de aquel amador de la pesca, en aquella comerciante que en sus tiempos libres toma las boletas para dibujar pequeños círculos que no son una obra mas que de placer. Entra el policía le pide que le de cosas gratis, entra el ladrón le pide que le de cosas gratis. Uno mata al otro y es ley, uno mata al otro y es delito. Ella anota en sus pelos: No abrazar a uniformados, siempre estar atenta. No estar atenta con el que vino y me dejo una sonrisa, no era para mi era para su hermano, y fue el comienzo del amor. Un amor que durará de por vida. Me aprendió, me adoro, construyo una arboleda que dio oxigeno justamente el que me estaba faltando, vio en la falta el resto, y se dispuso a amar. Nos fuimos, seremos. Obreros de los días.
11.07.2013
Gotas se desprenden de la condensación, dentro del techo protector, jazz. Un saxo y una voz gruesamente dulce. Veo como todo se pone en clima para refugiarse, dentro de mi narran historias las estéticas, como se debe, aprende, obedecer, mandato, traición, traición de las placenteras y constructoras. Te me venís, una imagen: Los dos tirados en las sabanas riéndonos previos a un beso espontaneo. La estética es... Quiero tu piel cubriéndome y quiero la de el que ame, su ternura en los días de dolor y de lluvia. Nostálgica como un buen tango, se me pone la piel de gallina y un bienestar en los días de lluvia con Sinatra, con pensadores que se replantearon preguntas para re preguntarnos en que porción del lienzo nos ubicamos, y el recuerdo de los varones con sus sabores, las ansias y la alegría, de sernos, embellecernos, trabajar para la construcción, obreros de los días.
mirada de incógnita.
cuando sonreís se te va, lo rojo de tu cara cuando desnudas tus emociones.
y tan linda la sonrisa medio de costado se te planta por arriba del mentón.
desconoces la circunstancia, desconozco la pasión de tu motor.
la noche se estremece,
las mil y una circunstancias, la una nos cruzo para este disfrute.
indecisión, extremo de tu conflictos, precisión, justificación.
enceguece los pasos, en tu mano un movimiento... el movimiento manda.
Las perpendiculares las iras haciendo de apoco paralelas.
entrega, tu mano, cuando, ahí.
cuando sonreís se te va, lo rojo de tu cara cuando desnudas tus emociones.
y tan linda la sonrisa medio de costado se te planta por arriba del mentón.
desconoces la circunstancia, desconozco la pasión de tu motor.
la noche se estremece,
las mil y una circunstancias, la una nos cruzo para este disfrute.
indecisión, extremo de tu conflictos, precisión, justificación.
enceguece los pasos, en tu mano un movimiento... el movimiento manda.
Las perpendiculares las iras haciendo de apoco paralelas.
entrega, tu mano, cuando, ahí.
Aprendizaje momentáneo de triángulos.
Se le esta conociendo el gusto a la diversidad. La diversidad vista desde la punta del hombro de ese triangulo tan marcado como lo es la espalda de un varón. Hay sierras, mesetas, montañas empinadas, pero hay tierra. En cada uno se haya lo sujeto a la piel, la pasión por un amor, y lo movedizo de las indecisiones propiamente humanas. Lo ameno es que lo triángulos sean tan respetuosos de invitarte a caminar y te dejen mirar el paisaje, desmenuzando en los sentidos cada paso como a toda exploradora le ambiciona. Estar, abrir los huecos que canalizan lo interior con lo exterior, luego saludarse con ternura para decirse: Adiós.
11.06.2013
10.27.2013
Pecho de arenas. Medanos con hendiduras por donde corre la sal de tu transpiración. Recorreme en un abrazo de calor, puro viento para los ojos y las voces. Medano de actitudes chatas como una chapa, donde no corre el oxido ni corre el brillo. Medano de arenas voladoras, tan suaves que con el viento se van si no están plasmadamente compactas por alguna humedad. Medano, raro medano con tantos atributos a la universalidad de los cuerpos y la belleza.
10.25.2013
Luz en una ventana nueva, ajena pero nueva. En su torso los colores de la arena se impregnaban de humo, un humo sabor a pollo. Suave, con la música mas suave combinaba su tranquilidad. Reposaba su mirada en comentarios casi tan importantes como el silencio. Hay un historia entre tus pelos que desconocen mis manos, en el momento en que tus palmas se apoyan en ellas las aprietan y sostienen parece correrse los telones de tus parpados. A que teatro vamos a ir. Las tardes escondidos del sol y los tiempos que se acaricien entre los cuerpos, solo dejar que los tiempos se acaricien. Un segundo para el hueco de tu mentón, un segundo para mis dientes.
Sin imaginarse se sentaba a esperarla a un metro de distancia, tenia una frialdad del norte. Ella se ponía cómoda en cualquier espacio, haciendo de sus mímicas largos discursos donde lo incitaba al plagio de "Antes del amanecer". Recorriendo bares por las calles semis calientes de primavera, el asfalto grueso gris, con los echos de las noches. Miraban donde podían sentarse a tomar y sentirse mas amenos con las miradas, que lejos de querer encariñarse se conectaban por el goce del viento que corre en los días, desprovistos de adonde les volaran los pelos. No puede uno quedarse con las mañas viejas, sin dar paso a las escaleras de los bares, que cierran y abren sus puertas. En el bolso se guarda lo útil, los chistes descoordinados, dos valores imprescindibles y un pomo con oleo de todos los colores. Hay un bolsillo sin fondo, de donde salen las mil circunstancias, y en una de ellas ese encuentra él mirándola con ganas de abrazar, tímidamente y frío.
10.19.2013
Fresco de la noche, tu mano deslizándose por debajo de mis ojos. Buscas levantar mi parpado lentamente, debajo del árbol despendedor de hojas que caen y nos golpean. Horas alzadas, lentamente sobre el mástil de la oscuridad nocturna. Tu mano rustica y firme levanta mi piel del ojo y te buscas meter despacio, como quien quiere darle besos a la boca sin morderla, como quien quiere abrazarte pero calcula porque le interesa ese brazo. Contas historias, y me regalas sonrisas pasadas. ¿Qué buscás en mis ojos? ¿La parte donde no conoces? Pongo una mano sobre tu centro y te mantengo distante, mis brazos no se abren como paraguas, como sombrillas cuando les da la luz o la lluvia. Se abren cuando les da el calor de los centros. Seguí participando, te aliento. Tu boca y mirada pueden a mis extremidades. Lentamente las pueden como blandas espumas que se dejan caer, como voy dejándome estacionar, en un agua que no se le ve el fondo. Me dejo flotar.
10.17.2013
Acostada sobre la frazada de la cama. Los ojos apuntan directo a los movimientos que le viento le predispone a las cosas. Y dentro de mis ojos el sentir de las ansias, por estar esperando los besos que se prometieron mi boca y la tuya alguna vez en alguna fiesta. Cuando bailando el roce de los cuerpos era más, y sin pensarlo estábamos mirándonos el deseo y la complicidad de no saberse ese el tiempo. El tiempo si es hoy.
No se cansaba de pegar el sol en mi pelo. Mas rubios los ponía. Mientras daba los pasos como podía alguién que no para de bailar, a solas, de a dos, de a uno con dos cuerpos. Me iba sacando discretamente los aros, peinándome, y sacándo el maquillaje que por debajo de los ojos incitaba a mis ojeras a resaltarse y mostrarse ante el mundo diciendo: Si, la pase genial!. Dentro del almacén con una señora sentí la envidia de serse joven y abierta a la creatividad de los días. El secreto de no permanecer en un lugar por mucho tiempo, como lo hacia allí esa mujer hace años. Caminé dos pasos, y me encontré con el recuerdo de un beso tan distante y apasionante. La sensación de ser leve, como flotando en el agua. La sensación de sentirse libre, por la calles de Padua.
Brillo de ojos que piden agua de mares y mares. Tienen la pupila derritiéndose en la manos, todo lo ven. Abrazan el cuerpo lo sostienen con la fuerza de los troncos y lo embellecen con la firmeza de los músculos. Moreno de ojos claros, la piel dorada del amanecer, curtida y extraña. Las manos se deslizaban buscando los músculos de tanto amor y solo se encontraban con una piel reseca, y una boca ajena sin imán, sin arte, sin tranquilidad. El puro deseo había destronado a los valores, era voltearse a ver la luz, y voltearse a ver la oscuridad. Sin sentir, mas que le sensación de lo ajeno y placentero.
10.15.2013
Bien, fue verse los ojos de ganas de sonreír, y la boca dio paso a los mordiscos. Dos cartas sin maso que buscaban manos que las barajen. Sin tiempos, cantando por calles entre abrazos y besos. Luchas de ego y desconfianza, firmeza en las ganas de los cuerpos. El amanecer de una pieza oscura, cubierta de polvo, y mas polvo.
10.07.2013
Pero hoy recuerdo los soles, así espero recordar los soles y las esperanzas del amor. El sueño de haber querido sin limite en un mundo que solo recibe abrazos, y te deja el campo a ese sin fin de segundos, es los verdes de las selvas, puros en el sentir. Como no voy a querer resguardar tan hermoso templo, que sin campo hoy existe y es motivo de cuidado, la memoria, el arte y el respeto de tantos gloriosos sentimientos.
Esta el amanecer de los sueños donde se desprendieron tardes riendo a los arco iris, recreando mundos donde vivir que si se quieren buscar hoy no sabemos que mapa tomar. Hay un declive en tus parpados, hay dos manos extendidas separando una historia. Para dar paso a otra. Saberse frenar. Nos convertimos en flores brotadoras de las panzas, nos convertimos en historias dentro de días y recordamos con sonrisa. Así sin ir mas lejos, recurramos a nuestros ojos para valorar y embellecer las idas. Brotemos de lo marchito, con una nueva historia que nos convierta activos en el cariño.
9.16.2013
No se parar de llorar. Tengo un día lluvioso en mi cara. Tengo la congestión de la tierra mojada en la nariz, la aspiro con la tranquilidad del alivio. Llorar siempre me sintió bien. La sal de las lagrimas de suben levemente la presión y me hacen despertar. Me alivian el pecho. Me destraban nudos. No se parar de llorar, me pone liviana como reír.
Algunos veces cuando alumbra el sol por la ventana no se que partícula de las que vuelan por el aire ando buscando. Cuando me haces mirar a tu mirada, encuentro todo lo que busco. Ese momento correcto del amar. Ya, el ser humano: ser inacabado, ser dudoso, ser curioso. Me corre la mitología, tengo una supuesta mitad del cuerpo que me falta encontrar. Pero me quedo en la eternidad de nuestro mirar, el fuego de nuestros abrazos, el calor que nos llena el pecho de millones de lucecitas amarillas. Tengo que soltar tu mano, la humanidad me llama. Tenemos pueblos por recorrer, espero encontrarte todas las tardes en un mate y algún día en la línea del tiempo ya con libros de caminos en nuestras pupilas, encontremos nuestras manos repletas de mil fuegos mas para construir un valle en algún rincón del mundo donde pertenecer a la tierra. No darle descanso a los días, recubrir de amor a los naceres, soltar manitos, desaprender lo aprendido y en un abrazo del amanecer dormidos nos unamos a los minerales, a los caracoles y a todo el amor que sabemos imaginar.
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