11.06.2013
10.27.2013
Pecho de arenas. Medanos con hendiduras por donde corre la sal de tu transpiración. Recorreme en un abrazo de calor, puro viento para los ojos y las voces. Medano de actitudes chatas como una chapa, donde no corre el oxido ni corre el brillo. Medano de arenas voladoras, tan suaves que con el viento se van si no están plasmadamente compactas por alguna humedad. Medano, raro medano con tantos atributos a la universalidad de los cuerpos y la belleza.
10.25.2013
Luz en una ventana nueva, ajena pero nueva. En su torso los colores de la arena se impregnaban de humo, un humo sabor a pollo. Suave, con la música mas suave combinaba su tranquilidad. Reposaba su mirada en comentarios casi tan importantes como el silencio. Hay un historia entre tus pelos que desconocen mis manos, en el momento en que tus palmas se apoyan en ellas las aprietan y sostienen parece correrse los telones de tus parpados. A que teatro vamos a ir. Las tardes escondidos del sol y los tiempos que se acaricien entre los cuerpos, solo dejar que los tiempos se acaricien. Un segundo para el hueco de tu mentón, un segundo para mis dientes.
Sin imaginarse se sentaba a esperarla a un metro de distancia, tenia una frialdad del norte. Ella se ponía cómoda en cualquier espacio, haciendo de sus mímicas largos discursos donde lo incitaba al plagio de "Antes del amanecer". Recorriendo bares por las calles semis calientes de primavera, el asfalto grueso gris, con los echos de las noches. Miraban donde podían sentarse a tomar y sentirse mas amenos con las miradas, que lejos de querer encariñarse se conectaban por el goce del viento que corre en los días, desprovistos de adonde les volaran los pelos. No puede uno quedarse con las mañas viejas, sin dar paso a las escaleras de los bares, que cierran y abren sus puertas. En el bolso se guarda lo útil, los chistes descoordinados, dos valores imprescindibles y un pomo con oleo de todos los colores. Hay un bolsillo sin fondo, de donde salen las mil circunstancias, y en una de ellas ese encuentra él mirándola con ganas de abrazar, tímidamente y frío.
10.19.2013
Fresco de la noche, tu mano deslizándose por debajo de mis ojos. Buscas levantar mi parpado lentamente, debajo del árbol despendedor de hojas que caen y nos golpean. Horas alzadas, lentamente sobre el mástil de la oscuridad nocturna. Tu mano rustica y firme levanta mi piel del ojo y te buscas meter despacio, como quien quiere darle besos a la boca sin morderla, como quien quiere abrazarte pero calcula porque le interesa ese brazo. Contas historias, y me regalas sonrisas pasadas. ¿Qué buscás en mis ojos? ¿La parte donde no conoces? Pongo una mano sobre tu centro y te mantengo distante, mis brazos no se abren como paraguas, como sombrillas cuando les da la luz o la lluvia. Se abren cuando les da el calor de los centros. Seguí participando, te aliento. Tu boca y mirada pueden a mis extremidades. Lentamente las pueden como blandas espumas que se dejan caer, como voy dejándome estacionar, en un agua que no se le ve el fondo. Me dejo flotar.
10.17.2013
Acostada sobre la frazada de la cama. Los ojos apuntan directo a los movimientos que le viento le predispone a las cosas. Y dentro de mis ojos el sentir de las ansias, por estar esperando los besos que se prometieron mi boca y la tuya alguna vez en alguna fiesta. Cuando bailando el roce de los cuerpos era más, y sin pensarlo estábamos mirándonos el deseo y la complicidad de no saberse ese el tiempo. El tiempo si es hoy.
No se cansaba de pegar el sol en mi pelo. Mas rubios los ponía. Mientras daba los pasos como podía alguién que no para de bailar, a solas, de a dos, de a uno con dos cuerpos. Me iba sacando discretamente los aros, peinándome, y sacándo el maquillaje que por debajo de los ojos incitaba a mis ojeras a resaltarse y mostrarse ante el mundo diciendo: Si, la pase genial!. Dentro del almacén con una señora sentí la envidia de serse joven y abierta a la creatividad de los días. El secreto de no permanecer en un lugar por mucho tiempo, como lo hacia allí esa mujer hace años. Caminé dos pasos, y me encontré con el recuerdo de un beso tan distante y apasionante. La sensación de ser leve, como flotando en el agua. La sensación de sentirse libre, por la calles de Padua.
Brillo de ojos que piden agua de mares y mares. Tienen la pupila derritiéndose en la manos, todo lo ven. Abrazan el cuerpo lo sostienen con la fuerza de los troncos y lo embellecen con la firmeza de los músculos. Moreno de ojos claros, la piel dorada del amanecer, curtida y extraña. Las manos se deslizaban buscando los músculos de tanto amor y solo se encontraban con una piel reseca, y una boca ajena sin imán, sin arte, sin tranquilidad. El puro deseo había destronado a los valores, era voltearse a ver la luz, y voltearse a ver la oscuridad. Sin sentir, mas que le sensación de lo ajeno y placentero.
10.15.2013
Bien, fue verse los ojos de ganas de sonreír, y la boca dio paso a los mordiscos. Dos cartas sin maso que buscaban manos que las barajen. Sin tiempos, cantando por calles entre abrazos y besos. Luchas de ego y desconfianza, firmeza en las ganas de los cuerpos. El amanecer de una pieza oscura, cubierta de polvo, y mas polvo.
10.07.2013
Pero hoy recuerdo los soles, así espero recordar los soles y las esperanzas del amor. El sueño de haber querido sin limite en un mundo que solo recibe abrazos, y te deja el campo a ese sin fin de segundos, es los verdes de las selvas, puros en el sentir. Como no voy a querer resguardar tan hermoso templo, que sin campo hoy existe y es motivo de cuidado, la memoria, el arte y el respeto de tantos gloriosos sentimientos.
Esta el amanecer de los sueños donde se desprendieron tardes riendo a los arco iris, recreando mundos donde vivir que si se quieren buscar hoy no sabemos que mapa tomar. Hay un declive en tus parpados, hay dos manos extendidas separando una historia. Para dar paso a otra. Saberse frenar. Nos convertimos en flores brotadoras de las panzas, nos convertimos en historias dentro de días y recordamos con sonrisa. Así sin ir mas lejos, recurramos a nuestros ojos para valorar y embellecer las idas. Brotemos de lo marchito, con una nueva historia que nos convierta activos en el cariño.
9.16.2013
No se parar de llorar. Tengo un día lluvioso en mi cara. Tengo la congestión de la tierra mojada en la nariz, la aspiro con la tranquilidad del alivio. Llorar siempre me sintió bien. La sal de las lagrimas de suben levemente la presión y me hacen despertar. Me alivian el pecho. Me destraban nudos. No se parar de llorar, me pone liviana como reír.
Algunos veces cuando alumbra el sol por la ventana no se que partícula de las que vuelan por el aire ando buscando. Cuando me haces mirar a tu mirada, encuentro todo lo que busco. Ese momento correcto del amar. Ya, el ser humano: ser inacabado, ser dudoso, ser curioso. Me corre la mitología, tengo una supuesta mitad del cuerpo que me falta encontrar. Pero me quedo en la eternidad de nuestro mirar, el fuego de nuestros abrazos, el calor que nos llena el pecho de millones de lucecitas amarillas. Tengo que soltar tu mano, la humanidad me llama. Tenemos pueblos por recorrer, espero encontrarte todas las tardes en un mate y algún día en la línea del tiempo ya con libros de caminos en nuestras pupilas, encontremos nuestras manos repletas de mil fuegos mas para construir un valle en algún rincón del mundo donde pertenecer a la tierra. No darle descanso a los días, recubrir de amor a los naceres, soltar manitos, desaprender lo aprendido y en un abrazo del amanecer dormidos nos unamos a los minerales, a los caracoles y a todo el amor que sabemos imaginar.
Saberte contiene dos intenciones, conocer tu mundo: el de la imaginación, de los deseos y miedos, el de las artes. Segunda intención, la de saborearte hasta el alma, darle lenguetazos al brillo de tus pupilas y contribuir a tu embellecimiento. Dos intenciones cumplidas, gracias por cumplirme un sueño: amar. El tramo de la gota que se desprende de la nube para fundirse en una hoja y ser nutriente hoy llega. Vivo en tu piel, y me habitas en mis pelos. Te siento en el respirar cuando te recuerdo. Sos sol, sos paisaje de mi hábitat. Y de un tropiezo me levante, tu pie se puso delante de mi y me marco el limite. Abrí los ojos, decite la verdad. Siempre tan correcto en el ir, tan glorioso tu fluir. Sentada delante de la ventana que llueve como mis ojos, sentada delante de mis ojos, contándome: tenes que decirte tu querer, bésate las pestañas al amanecer, saboreate la boca delante de las manos que te estan tocando la cintura y escucha lo que dicen tus miradas. Un breve in pas, delante tus ojos pestañean esperando sin esperar, ¿Cómo? saben que saben sobre vida, se dejan llevar. Me siento, me escucho, un silencio dice no seas cagona, enfrenta. Salgo a la calle ahí estas, esperando la llave en la reja, entro a tu casa ahí estas tocando una canción nueva, entro a tu corazón ahí estas viviendo del lado alegre de las cosas. No quiero alejarme, mis lagrimas caen sobre el aire, no quiero alejarme. Pero la curiosidad herramienta humana, me desprende de tus brazos. El deseo, que ya no me habita en tu piel. Tu pie marcador, mis lagrimas, el deseo, la lluvia. Voy a dormir en la cama queriendo como todas las noches que vengas a calentarla conmigo, y el deseo de haber querido esas noches y no haberlas tenido mas que contadas con una mano me devuelve la bronca para desear con mas ganas hoy dormirme abrazada a lo gordito de tus ojos, chinos como una linea y contarte que el mundo es hermoso porque existe el amor, existe la belleza de saberse lleno de colores después de haber besado con tanta pasión.
8.22.2013
Tu mano es liviana y dulce como un sobre de azúcar empapado dentro de la mochila de una nadadora. Guardadora de secretos que no oculta, la que emerge de las olas a la luz. Liviana tu piel sobre mis caricias. Lleno de miel tenes los besos y la ternura. De que explicaciones me hago cargo, si tus pasos son los que dictan la torpeza encarnada en timidez. Te descubro los velos, de eso se trata. Te se las vergüenzas como si fuera un espejo. El instante previo a tu cara de nada, pasmada contra el horizonte. Las manos tiesas y nerviosas que me abrazan y que me charlan sus nervios para no sentirse desnudas ante la gente. Las intimidades mas intimas. Los quiebres, las maravillosas lineas zigzagueantes de tus desnudos públicos, tajantes como la tierra seca se ve tu rostro cuando te volves cristal, del mismo del que estoy echa. Te se las miradas mas tiernas que tus pestañas emanan. Las que me pierdo cuando jugas con niñxs. Las miradas cómplices que le darás a los viejitos. Ya esta, ahí estas vos parado en una esquina con la levedad del ser que te soplan algunos días. Esperas un semáforo verde, y antes de cruzar un viejito te mira desde la otra esquina. Ahí estas vos, le devolves la mirada cómplice de sentir, el viejito hace una pequeña mueca con la boca a punto de sonreír. Siguen ambos por la vida, descubriendo pasos. Y acá también estas, en las vibraciones desesperadas de tu voz al no saberte las calles, olvidándote del amor que me tenías, contestaciones poco gratas y mi silencio entendedor. Espera, te estoy imaginando en cada recoveco de tu ser. Estas acostado te da el sol, me miras con los ojos verdes gratos de dirigirse hacia mi. Me abrís tu brazo esperando acostarme en tu liviandad de la tarde, me abrazas fuerte sin recurrir a demasiada contracción de músculos, la fuerza radica en el amor de esa tarde y ya. Tus rulos desordenados como tus ideas, que se mezclan en alguno no que vaya a saber una como pararon ahí, en tu carne dispuesta a crear mejoras, a sentirse de mil maneras a gusto. Tenes la suerte de saberte, te miras hacia dentro y estas en casa. Así se duerme mi amor todas las noches, hasta las mas desconcertadas bajo tus brazos. Engullida de ternura por tus errores deliciosos, y por tu soltura al amar.
8.20.2013
Sabés. Me enternecen tus miradas, sabias consejeras. Y es ese el instante en donde tus brazos construyen una chocita donde agazaparme y pasar unas horas, con suerte una noche desnudos, las pieles se convierten en un solo calor. Donde se me figuran playas en los vientos, y olores a lluvia que no me toca porque estoy dentro de un techito construido con ramitas de tus pelos, que se encrespan y se despeinan con tus incomprensiones, con tus lentitudes. Bellos saben construir casitas de ramitas rusticas. Es tu pecho la estufa que se necesita y tus mates en mis manos el mundo. Ya. Quedamos los dos bajo el sol buscando sin saberlo las sonrisas y el que ellas existan son el grato paso de los pájaros, que vuelan todos los días sobre nuestras casas y cabezas, bailandonos los soles y las tempestades. Pasan ellos como los días, que nos envuelven en sin saberes sabrosos. Bailandonos un cuento de amor simple. Como es eso. Simple, tu boca sobre mis ojos. Lo calentito que puede ser un despertar, lo sabio que puede ser escuchar.
8.03.2013
Apoyaba la palma empujándolo. Dejando paso a la sutileza para que él la sienta, su presencia frente al otro cuerpo. La contenía. Su palma la sostenía y afirmaba en los pasos mientras el otro brazo la envolvía dejándose guiar por las maniobras que ocurrieran en la creatividad de ese chico alto y de torso amplio, tan ricamente amplio para poder lograr que lo mirara y se dejase sostener. Los autos pasaban a metros, el ruido de la calle. La casa amplia y todo el espacio por ocupar. Los pasos iban y venían, entre ellos, los pies frenaban deteniendo el aire en las suelas. Se afirmaba, se ponía rígido y ella le entreveía el roce, su empeine le rozaba las piernas fornidas como diciéndole que si lo tocará desnudo sería así: suave, notorio y erizante. Aspiraban sus perfumes, nombrándola esencia, con la que estaban conversando sin hacer uso de las palabras. Se miraban, sonreían en los errores y volvían a comenzar. Frenaban cuando todo se enredaba, él agrandaba su pecho y la sostenía desde ese centro tan cómodo, atrayendola. Si tuviera mas ojos el cuerpo humano, entre ellos se los encontraría en las miradas dulces de sus pechos. Él le prometía deseo y ella le juraba creación.
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